Por: Carlos Arturo Rodríguez Diaz
Exdirector regional, Organización Internacional del Trabajo (OIT). Expresidente, Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUT)
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Afortunadamente, y para bien de la democracia colombiana, el gobierno del presidente Gustavo Petro adoptó una innovadora estrategia de seguridad humana centrada en los Derechos Humanos, en el Derecho Internacional Humanitario y en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Lo anterior, en correspondencia con la Constitución política que, desde el preámbulo, pasando por el bloque de constitucionalidad y el artículo 214, indica que jamás se pueden suspender las normas humanitarias, ni siquiera en estados de excepción.
Sin duda, el que un presidente de izquierda haya nombrado a un oficial general de ministro, es una demostración de que hay que voltear la página de la guerra fría y asumir el reto que implica la búsqueda de unas nuevas relaciones entre ciudadanía, militares y policiales. Hay que asumir, con real compromiso, el postconflicto, y, con eficaces acciones de convivencia, diluir la política del enemigo interno y la del señalamiento al estamento militar y policial como vulnerador de derechos humanos.
Como vivencia, debo comentar que, en mis estudios en la Universidad de los Andes, sobre alta gerencia y presidentes de empresa, tuve la oportunidad de compartir pupitre con un buen número de militares, que también se preparaban sobre estos temas y que sobresalían por su capacidad profesional y su espíritu democrático. Allí, reafirmé que el militarismo no es cuestión de militares o civiles; hay militares que tienen una mirada civilista y democrática, y hay civiles que tienen una visión guerrerista y autoritaria. Por tanto, hoy se necesitan nuevos liderazgos militares que evidencien que la Operación Esperanza, destinada a rescatar, junto con indígenas, a cuatro niños en plena selva amazónica, no fue una circunstancia, sino una política con criterio humanitario, que permea a toda la institucionalidad castrense.
Realmente sobre este nuevo énfasis en la acción militar, valdría la pena considerar las formulaciones que viene publicando el gran analista y experto en temas de conflicto armado, Jean Carlo Mejía Azuero, pues este momento requiere mentes abiertas y propuestas audaces, ante una sociedad que rechaza la violencia.
Sobre el nuevo ministro de Defensa, recordemos que, desde el 14 de junio de 2023, el escritor Gustavo Álvarez Gardeazabal señaló las capacidades del general Pedro Sánchez Suárez. En su crónica titulada “Un señor general”, expresó: “Desde el primer momento que apareció ante las cámaras […], el general Sánchez sorprendió gratamente. Con una narrativa clara, sin adjetivos, pero sobre todo generando confianza con sus palabras pausadas y su mirada de mando, nos descrestó”.




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