Por: Jairo Puente Bruges
Ingeniero Químico con especialización en Tecnologías de procesamiento de petróleo y gas del Instituto de Petróleos de Rumania. Exdecano de la Facultad de Química Ambiental, Universidad Santo Tomás. Especialización de Química Ambiental y profesor de la Escuela de Química de la UIS (1996-2005)
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Como es conocido, la crisis climática mundial tiende a agravarse con el paso del tiempo y los gobiernos. Copernicus (observación de la Tierra del programa espacial de la Unión Europea) señala: “El informe Copernicus Global Climate Highlights Report 2024, publicado en enero 10/2025, confirma que 2024 fue el año más cálido registrado y el primero en superar en 1.5 °C los niveles preindustriales en la temperatura media anual mundial”. Como también se destaca en el informe sobre el estado del clima en Europa de 2023, y en la Evaluación Europea de Riesgos Climáticos, “el continente europeo se ha estado calentando dos veces más rápido que la media mundial desde la década de 1980, convirtiéndose en el continente que más rápido se calienta en la Tierra”¹.

Sin embargo, unos pocos temas ambientales, como la reducción del deterioro de la capa de ozono, que neutraliza las letales radiaciones ultravioleta del sol, registran resultados positivos. Copernicus asegura: “Desde 1986 se ha logrado a nivel mundial una reducción significativa del consumo de sustancias que agotan la capa de ozono (SAO). Esta reducción ha sido impulsada en gran medida por el Protocolo de Montreal de 1987, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)”. El Protocolo de Montreal es “un acuerdo internacional histórico para eliminar gradualmente los productos químicos que agotan la capa de ozono”, y, ante el mismo, se registra que “el mayor agujero de ozono de la historia (28.4 millones de kilómetros cuadrados) se produjo en septiembre de 2000. Esta superficie equivale a casi siete veces el territorio de la Unión Europea (UE). El agujero de ozono de 2024 ha sido más pequeño que el de 2023 y el más pequeño desde 2020”².

La Nasa señaló, a octubre de 2024: “El agujero que se abre anualmente en la capa de ozono, sobre el polo sur de la Tierra, fue relativamente pequeño en 2024, en comparación con otros años. Los científicos de la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) proyectan que la capa de ozono podría recuperarse por completo en 2066. Durante el pico de la temporada de agotamiento de la capa de ozono, del 7 de septiembre al 13 de octubre, el área del agujero de ozono de 2024 ocupó el séptimo lugar más pequeño desde que comenzó la recuperación en 1992, cuando comenzó a entrar en vigor el Protocolo de Montreal”³.

Sobre las SAO, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA, derivado de la sigla en inglés UNEP), señaló para enero de 2025: “La capa de ozono, situada entre 15 y 35 km por encima de la superficie de la Tierra, actúa como un escudo que protege a los seres humanos, los animales y las plantas de la dañina radiación ultravioleta (UV) del sol, en particular la UV-B. Sin la capa de ozono, la Tierra sería un lugar muy diferente: las cosechas se arruinarían y los seres humanos sufrirían todo tipo de problemas, desde cataratas hasta cáncer de piel”. En este sentido, “el protocolo ha permitido eliminar gradualmente el 99 % de las sustancias que dañan la capa de ozono, incluidos los clorofluorocarbonos (CFC) y los hidroclorofluorocarbónoses (HCFC). Estos refrigerantes solían encontrarse en frigoríficos, aparatos de aire acondicionado, espumas, aerosoles y extintores. Su desaparición ha puesto a la capa de ozono en vías de recuperación; los científicos estiman que volverá a los niveles anteriores a la década de 1980 en 2066”. Y agrega, anunciando: “Pero la historia no acaba ahí. Los CFC y los HCFC han sido reemplazados en gran medida por los hidrofluorocarbonos (HFC). Aunque son inofensivos para la capa de ozono, los HFC son potentes gases de efecto invernadero. Algunos son miles de veces más aptos para atrapar el calor que el dióxido de carbono, el gas de efecto invernadero más común. […] La Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal, adoptada en 2016, tiene por objeto reducir gradualmente la producción de HFC en los próximos 30 años. Hasta el momento, 162 Estados y la Unión Europea han ratificado el tratado”⁴.

La totalidad de informes académicos e institucionales acreditados, confirman que los problemas ambientales que enfrenta el planeta tienden a agravarse con el paso del tiempo y de los gobiernos. Pero, en este catastrófico escenario mundial, surgen también unas pocas buenas noticias, como el caso citado. Demuestran que los graves problemas ambientales generados por la humanidad, no son insolubles, si se enfrentan apoyándose en la ciencia y la experiencia, y evitando la intervención de avariciosos intereses económicos.

Referencias


¹Copernicus News (2025, enero 10). Copernicus Global Climate Report 2024 confirms last year as the warmest on record, first ever above 1.5°C annual average temperature. Copernicus, Bruselas. https://www.copernicus.eu/en/news/news/copernicus-global-climate-report-2024-confirms-last-yearwarmest-record-first-ever-above (T. del A.).

²Ibidem.

³Riordon, James (2024, septiembre 28). Ozone Hole Continues Healing in 2024. NASA Earth Observatory, Estados Unidos. https://earthobservatory.nasa.gov/images/153523/ozone-holecontinues-healing-in-2024 (T.del A.).

⁴Climate Action (2025, enero 29). How the pact to protect the ozone layer is helping counter climate change. UN Environment Programme, Nairobi. https://www.unep.org/news-and-stories/story/howpact-protect-ozone-layer-helping-counter-climate-change (T. del A.).