Por: Fernando Rondón González
BSc, Ph. D. Profesor titular, Escuela de Biología, Universidad Industrial de Santander
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Tesoros inéditos de Santander (2024) es un libro de gran formato, impreso a color, editado por la División de Publicaciones de la UIS, bajo la dirección del ing. Hernán Porras Díaz, rector de la Universidad Industrial de Santander, proyecto que hace parte de un compromiso institucional que cada año la universidad le entrega a la comunidad santandereana. En esta oportunidad, la edición acoge las bellezas naturales que recrean el imaginario de un territorio pleno de espacios maravillosos, que asombran, con su magia, el espíritu del ser santandereano. Las ceibas barrigonas, el cañón del Chicamocha, el himno a la vida de los páramos, el viaje al corazón de la Tierra del universo kárstico, la oda al agua de ríos, cascadas y quebradas en los territorios del asombro, los caminos trazados entre la crónica y la historia, los pueblos patrimoniales, los ríos rojos de virolín, el aviturismo y los cuentos de color y calor, al ritmo de las tamboras, conforman la selección de tesoros narrados en esta apuesta departamental por brindar realce a la cultura del derredor. Una edición elaborada con el aporte directo de la academia, cuenta con textos de investigaciones que recrean y nos encuentran con el significado de expresiones labradas por tiempos milenarios, con información del impacto de los diferentes periodos que hicieron posible el entramado de belleza y vida que se nos invita a reconocer y a proteger, para el bien mismo de la humanidad. Los colores, la música del viento, la diversidad del territorio montañoso, donde nace el agua, donde se conforman las quebradas y ríos que recorren el territorio, se ofrecen también con una mirada profunda, a cargo del lente de Mauricio Olaya, quien instrumentaliza las posibilidades de encontrar en las imágenes los fundamentos para el desarrollo de un turismo ecológico y de aventura. Un turismo que convoque las miradas de las gentes de la región y del extranjero, al encuentro con la diversidad de una región que recoge una naturaleza llena de color y de encanto. Un sueño que, con la música del viento y la brisa de las hojas verdes de todos los colores, tocan la piel para sentir la grandeza y el significado de la vida.

Este texto pertenece a uno de los capítulos del libro, debidamente socializado por el autor y divulgado con el aval de la división de publicaciones de la universidad.

Los páramos son ecosistemas de montaña¹ dominados por vegetación abierta², ubicados entre el límite del bosque cerrado y las nieves perpetuas3. Son considerados estratégicos⁴ por cumplir funciones vitales para el bienestar y el desarrollo de la sociedad⁵.

La principal función de estos biomas tropicales, cuya acepción trasmitida a las lenguas romances significa ‘meseta desértica y árida batida por el viento’², se relaciona con la regulación y el abastecimiento hídrico; de allí que sean considerados estratégicos. En estos ecosistemas se absorbe y se libera agua lluvia que se almacena en lagunas y drena hacia los ríos, con lo que se asegura la recepción del preciado líquido, que hoy beneficia a más de 70 % de la población de Colombia.

Las especies biológicas presentes en los páramos se han adaptado a bajas temperaturas, alta irradiación solar, baja presión atmosférica y lluvias estacionales; muchas de las especies son endémicas, en especial plantas con inmensa capacidad de captar carbono⁶, retener agua, resistir a los rayos UV-B y evitar la congelación⁷.

El ministerio del Medio Ambiente, como se denominaba en 2002 el ahora ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), publicó un documento que denota la representatividad de los páramos en el país. En 21 departamentos de Colombia (incluidos Chocó y La Guajira) hay presencia de estos ecosistemas distribuidos en páramos húmedos (89 %), páramos secos (6 %) y superpáramos (5 %). El 41 % del total de áreas de páramo presentes en el país para la fecha se concentran en los departamentos de Boyacá, Cundinamarca y Santander, en ese orden; y los tres tipos se encuentran en diferentes zonas de alta montaña en el departamento de Boyacá. En cuanto al departamento de Santander, es el único con ecosistemas de páramo en jurisdicción de las dos Corporaciones Autónomas Regionales (CAR)⁸: Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS) y Corporación autónoma regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB).

Otro aspecto interesante sobre los páramos es que estos pueden ser zonales o azonales⁹. Los zonales se ubican entre el límite superior del bosque de niebla y por debajo del límite superior de vida en las montañas tropicales de Centroamérica y Suramérica¹⁰. Los azonales se pueden encontrar por fuera de los límites de distribución esperados¹¹; su formación se explica por factores asociados al suelo y al clima local¹²; y en ellos reside vegetación típica paramuna ubicada debajo del bosque alto andino. Pese a las regulaciones establecidas en la Ley 1930 de 2018, ya sea vía delimitación o vía prohibiciones, los ecosistemas paramunos presentan graves amenazas a su integridad, que afectan la matriz del suelo o la vida presente en ellos. La delimitación debe contar con áreas de referencia y diferentes estudios conforme con lo establecido por el ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

El contexto para pensar en delimitación o prohibición alude a que diferentes páramos en Colombia han sido transformados; de hecho, Boyacá, Santander y Norte de Santander son ejemplos de clara transformación⁸ de estos ecosistemas, principalmente para establecer cultivos o hatos lecheros e incluso para exploración y explotación minera. Evidentemente, la transformación tiene consecuencias; una de estas es la afectación de otros ecosistemas dependientes del aporte hídrico de los páramos¹³.

Páramos presentes en Santander

Antes de escribir esta semblanza, pregunté a distintas personas la percepción que tienen sobre los páramos. Aunque hubo diversidad en los interrogados, precisamente para no sesgar en lo absoluto algún direccionamiento académico, resultó llamativo que más de la mitad no ha oído el término o siquiera identifica la presencia de páramos en territorio del departamento de Santander. El resto, aproximadamente el 30 %, ha oído la palabra, y relaciona el páramo con territorios donde ocurre la explotación de metales, caliza, azufre e incluso carbón; o con la producción de papa, zanahoria, cebolla, fresas, duraznos, leche y sus derivados. De lamisma manera, el término se vincula con un personaje animado cuyos familiares se ven afectados por incendios que generalmente han ocurrido en los primeros meses de cada año durante la última década.

Otro aspecto llamativo alude a que los páramos no se perciben como “fábricas” naturales de agua, sino más bien como vastas zonas para explotación comercial, que cada vez terminan cumpliendo con este cometido. Eso sí, un pequeño porcentaje de los interrogados identificó que los páramos prestan servicios valiosos al medio natural, y resaltó su importancia ambiental y el potencial que podrían llegar a tener desde la perspectiva de turismo de naturaleza.

Dentro de los límites geográficos del departamento de Santander, se cuenta con la presencia de complejos de páramos zonales compartidos con otros departamentos: Norte de Santander (Jurisdicciones-Santurbán y Almorzadero), Boyacá (Iguaque-Merchán y Guantiva-La Rusia) y con Arauca, Boyacá, Casanare y Norte de Santander (Cocuy)¹⁴. Hacen parte de este inventario los ecosistemas paramunos de la porción central de la Serranía de los Yariguíes¹⁵.

Santurbán: Aunque hay discrepancias en cuanto a la superficie total del complejo, un estudio denota que lo comprenden 174 642 hectáreas (ha) totales¹⁶ entre 2500 y 4300 m s. n. m.¹⁴ ¹⁶ Se encuentra delimitado desde 2014; sin embargo, una sentencia de la Corte Constitucional de 2017 ordenó su delimitación con carácter participativo; es decir, que involucre a diferentes actores comunitarios asentados en el territorio¹⁷.

El 32 % de la extensión total se ubica en los municipios de California, Charta, Suratá, Tona y Vetas, con la mayor porción en este último¹⁴. Hace parte del complejo Jurisdicciones-Santurbán el páramo de Berlín, que en 2007 fue declarado Distrito de Manejo Integrado, y una tercera parte de su área está ubicada en el corregimiento de Berlín, municipio de Tona. La porción restante se distribuye entre los municipios de Silos y Mutiscua (Norte de Santander)⁷, precisamente los que presentan la mayor transformación del área natural.

El complejo es considerado estrella f luvial, ya que pertenece a las áreas hidrográficas Caribe, Magdalena-Cauca y Orinoco¹⁸. Cuenta con 22 lagunas en territorio de Santander¹⁴, de las que destacan La Negra, La Pintada, Cuntas, Pajarito, Las Calles, entre otras. De hecho, esta última tiene senderos diseñados para caminantes y turistas que disfruten de la naturaleza. Se destaca por la limpieza en el recorrido, los puentes con desniveles de materia vegetal, la claridad del cuerpo de agua, los relatos sobre el uso de caminos que datan de épocas coloniales y la gastronomía típica paramuna que ofrecen los propietarios (observación personal).

Almorzadero: La superficie total del complejo asciende a 157 705 ha¹⁹ entre 3100 y 4530 m s. n. m.¹⁴ Dos terceras partes de su superficie se extienden en zonas de alta montaña de los municipios de Carcasí, Cerrito, Concepción, Enciso, Guaca, Macaravita, Málaga, Molagavita, San Andrés, San José de Miranda, San Miguel, Santa Bárbara¹⁹ y unas pocas hectáreas de los municipios de Piedecuesta y Tona²⁰.

Es el sexto en el ámbito nacional con mayor extensión de cobertura vegetal típica paramuna, y, junto con Jurisdicciones-Santurbán, son los únicos con zonas urbanizadas¹². Sin embargo, poco más del 49 % del complejo presenta algún nivel de transformación²¹, y su delimitación se encuentra suspendida¹⁹.

Es una importante fuente hídrica para las macrocuencas Magdalena-Cauca y Orinoco²⁰, puesto que en la porción correspondiente a Santander nacen el río Arauca y algunos de sus afluentes, además de surtir de agua al río Chicamocha²².

Se encuentra dentro de su área el parque natural regional bosques andinos húmedos El Rasgón, ubicado entre Piedecuesta y Santa Bárbara, y las reservas naturales de la sociedad civil La Llanada, en Concepción, y la finca La Valerosa, en Carcasí²⁰. Entre los municipios de Cerrito y San Andrés se encuentra la reserva La Piedra del Cóndor, sitio donde se avista el cóndor andino (Vultur gryphus), germinan frailejones en un vivero y se trabaja con las comunidades campesinas en la vía de la “reconciliación” con esta especie que tiene grado de amenaza importante²³.

Guantiva-La Rusia: Hace parte del corredor Guantiva-La Rusia, que comprende las estribaciones del río Chicamocha (Onzaga) hasta el santuario de fauna y flora de Iguaque (Villa de Leyva). Cerca del 40 % de su extensión se ubica en territorios de los municipios de Charalá, Coromoro, Encino, Mogotes, Onzaga y San Joaquín, y, aunque el resto del complejo está distribuido entre 16 municipios de Boyacá, el mayor aporte, en su orden, lo hacen Encino, Onzaga y Coromoro, con 39 000 ha ubicadas entre 3100 y 4280 m s. n. m.¹⁴.

En este corredor destaca la notable riqueza de frailejones, plantas valiosas para el sostenimiento de los páramos. De las 88 especies presentes en Colombia²⁴, en Guantiva-La Rusia hay poblaciones de 21 especies en total, 15 en el género Espeletia, cuatro del género Espeletiopsis, y Coespeletia y Paramiflos, con una cada género²⁵. Nueve de esas especies están reportadas como «en peligro de extinción», incluidas cuatro «en peligro crítico»²⁴.

Las aguas de este complejo se surten en la zona hidrográfica del río Sogamoso¹⁸. En él nacen afluentes del río Chicamocha y los tributarios del río Fonce¹⁴, muchos de ellos de corrientes lentas y aguas color rojizo en las zonas de alta montaña.

Iguaque-Merchán: De la totalidad de la superficie de este complejo de páramos, ubicados entre 3150 y 3820 m s. n. m., únicamente 5704 ha (21.5 %) se encuentran en territorio de los municipios de Albania, Gámbita y Puente Nacional. La porción restante se distribuye en once municipios de la región central de Boyacá, y el 20 % del complejo hace parte del Santuario de Fauna y Flora de Iguaque14. De acuerdo con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), las aguas de este complejo drenan a la cuenca del río Sogamoso y alimentan los ríos Suárez y Chicamocha, así como las aguas del surten el río Carare¹⁸.

Yariguíes: Ubicado en la porción central del parque nacional natural Serranía de los Yariguíes, entre 3000 y 3800 m s. n. m., su extensión estimada es de 3067 ha¹⁵, distribuidas entre los municipios de Chima, El Carmen de Chucurí, El Hato y Simacota¹⁴.

Las condiciones diferenciadas de su vertiente occidental (húmeda) respecto a la vertiente oriental (seca)¹⁴ le confieren un papel importante en cuanto al aspecto hídrico, ya que en él nacen quebradas y ríos que hacen parte del área hidrográfica del Magdalena-Cauca, cuyas aguas surten los cauces de los ríos Opón y Suárez¹⁸. Al estar ubicado dentro de un área protegida, limita la presencia de asentamientos que generan actividades socioeconómicas de alguna naturaleza. La ausencia de presiones antrópicas redunda en el buen estado de conservación que presenta este páramo.

Pese a las amenazas, hay oportunidades

Por mi profesión, he recorrido selvas, ciénagas, valles interandinos, cañones, páramos, bosques secos y altoandinos. Cada uno de ellos tiene sus particularidades en cuanto a diversidad biológica, climática y de suelos, entre otras. Sin embargo, e intentando alejar alguna inclinación subjetiva, las ciénagas y los páramos han atraído toda mi atención. La primera salida a campo académica en la que dirigí a un grupo de estudiantes UIS la realicé en zona rural del municipio de Vetas. En una localidad del páramo de Santurbán, y con el debido permiso de la comunidad aledaña, instalamos parcelas en las que se evidenciaron los efectos y la velocidad de la herbivoría por insectos en los frailejones de la especie Espeletia conglomerata.

Producto de este acercamiento académico, se constató un efecto del cambio climático: por causa del desplazamiento en altitud de ciertos cultivos hacia zonas paramunas, los insectos plagas de estos cultivos han encontrado un nicho en la flora típica de páramo, lo que la ha enfrentado a posibles enfermedades e incluso a infecciones por hongos²⁴.

Otra situación que puede resultar en una potencial amenaza para la biodiversidad de los ecosistemas de alta montaña es la disposición de residuos plásticos en los suelos y turberas que se forman en los páramos. Diferentes investigaciones han demostrado que los microplásticos son ingeridos por la microbiota presente en los cuerpos de agua; cuestión que puede afectar la salud de las poblaciones humanas montaña abajo.

Lejos de observar diferentes tipos de residuos en las vías que atraviesan algunos de los complejos de páramos presentes en Santander, se desprenden oportunidades que, con valiosos fundamentos inter y transdisciplinares, se pueden encaminar hacia el turismo responsable y sostenible del que se beneficien los propios pobladores de estos territorios. En este sentido, por medio de estrategias de geoeducación, se pueden preparar personas (nativas y allegadas) que tomen decisiones importantes en torno al cuidado de los páramos, que se interesen en analizar las percepciones o las visiones que se tengan sobre el territorio, que indaguen otras situaciones inherentes al cuidado y protección del entorno, como el reciclaje o la educación ambiental²⁶.

En la actualidad, distintas iniciativas se desarrollan en la UIS que involucran a los pobladores de los territorios, a fin de que estos conozcan la biodiversidad presente, la valoren y les pueda servir para formular proyectos que maximicen el turismo de naturaleza. Una de esas iniciativas me permitió conocer un hermoso páramo azonal en el municipio de El Guacamayo.

Este se descubre a medida que se asciende al cerro Chirrichurre, entre 2200 y 2570 m s. n. m. En él se pueden apreciar pajonales, plantas de agraz, palmas de ceras y frailejones arbustivos. Desde la cima del cerro, y en días bien despejados, se ven los municipios de Contratación, El Guacamayo, Guadalupe y Barrancabermeja, entre otros. Es un páramo que invita a la reflexión y contemplación, como muchos otros.

Para finalizar, no quiero pasar por alto una experiencia que aconteció mientras recorría algunos sectores del páramo del Almorzadero. El hecho de observar en ambiente natural a “su majestad” el cóndor de los Andes puede ser una oportunidad transformadora o reveladora, según sea el nivel de estrés que se tenga. Así que, si algún día está caminado por un páramo, deténgase y extienda los brazos como si fuera un ave que abre las alas; entonces es posible que a “su majestad” le llame la atención, y sobrevuele encima de usted. Estoy seguro de que usted atesorará ese inédito encuentro.

Notas de referencia


¹Cuatrecasas, J. (1958). Aspectos de la vegetación natural de Colombia. Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, 10(40), pp. 221-268. Recuperado de https://raccefyn.co/index.php/raccefyn/issue/view/82

²Hofstede, Robert et al. (2014). Los páramos andinos, ¿qué sabemos? Estado de conocimiento sobre el impacto del cambio climático en el ecosistema páramo. Quito, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), 155 p. Recuperado de https://portals.iucn.org/library/node/44760

³Ministerio del Medio Ambiente (2002). Páramos: programa para el manejo sostenible y restauración de ecosistemas de la alta montaña colombiana. Bogotá, Minambiente-ESAP, 60 p. Disponible en https://repositoriocdim.esap.edu.co/handle/20.500.14471/62

⁴Ley 1930 de 2018.

⁵Márquez, Germán (1997). Ecosistemas como factores de bienestar y desarrollo. Ensayos de Economía, 7(13), pp. 113-141. https://revistas.unal.edu.co/index.php/ede/article/view/23828

⁶Corponor (2009). Estado actual del páramo región nororiental unidad biogeográfica Santurbán- departamento Norte de Santander, municipios de Villacaro, Chitagá, Cáchira, Salazar, Arboledas, Cucutilla, Pamplona, Mutiscua, Cácota y Silos. Norte de Santander, Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental (Corponor).

⁷Hofstede, Robert; Segarra, Pool y Mena Vásconez, Patricio (eds.) (2003). Los páramos del mundo: proyecto Atlas Mundial de los Páramos; trad. inglés-español de Rossana Manosalvas. Quito, Global Peatland Initiative-NC/IUCN-EcoCiencia, 299 p. Disponible en https://biblio.flacsoandes.edu.ec/libros/101372-opac y https://portals.iucn.org/library/node/8392

⁸Ministerio del Medio Ambiente (2002). Páramos: programa para el manejo sostenible y restauración de ecosistemas de la alta montaña colombiana. Bogotá, Minambiente-ESAP, 60 p. Disponible en https://repositoriocdim.esap.edu.co/handle/20.500.14471/62

⁹Van der Hammen, Thomas (1998). Ecosistemas terrestres: páramo; en: Chaves, María Elfi y Arango, Natalia (eds.). Informe nacional sobre el estado de la biodiversidad 1997: Colombia, diversidad biológica. Bogotá, Instituto Alexander von Humboldt-PNUMA-Ministerio del Amiente, 3 vols.

¹⁰Díaz-Granados Ortiz, Mario A.; Navarrete González, Juan D. y Suárez López, Tatiana (2005). Páramos: hidrosistemas sensibles. Revista de Ingenierías, Universidad de Los Andes, (22), pp. 64-75. https://doi.org/10.16924/revinge.22.8

¹¹Sarmiento Pinzón, Carlos Enrique y Ungar, Paula (eds.) (2014). Aportes a la delimitación del páramo mediante la identificación de los límites inferiores del ecosistema a escala 1:25.000 y análisis del sistema social asociado al territorio: complejo de páramos Jurisdiccione- Santurbán-Berlín, departamentos de Santander y Norte de Santander. Bogotá, Instituto de Investigación en Recursos Biológicos Alexander von Humboldt (IAvH), 83 p. Disponible en https://conflictosambientales.unal.edu.co/oca/media_references/viewReference/3204

¹²Sarmiento Pinzón, Carlos Enrique et al. (2013). Aportes a la conservación estratégica de los páramos de Colombia: actualización de la cartografía de los complejos de páramo a escala 1:100.000. Bogotá, Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt (IAvH), 88 p. http://hdl.handle.net/20.500.11761/31406

¹³Rojas, H. (1989). El colono: ¿Un simple depredador? Eco Lógica, Foro Nacional Ambiental (FNA), 1(1), pp. 13-24. https://foronacionalambiental.org.co/revistaecologica/

¹⁴Morales Rivas, Mónica et al. (2007). Atlas de páramos de Colombia. Bogotá, Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt (IAvH), 205 p. http://hdl.handle.net/20.500.11761/35044

¹⁵Moreno Valderrama, Harold et al. (2018). Plan de Manejo del Parque Nacional Natural Serranía de los Yariguíes. Bogotá, 152 p. Disponible en https://www.parquesnacionales.gov.co/wp-content/uploads/2020/10/plan-de-manejo-pnn-serrania-de-los-yariguies.pdf

¹⁶CDMB (2012). Estudio Páramo de Santurbán. Bucaramanga, Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB), 27 p. Disponible en https://santurban.minambiente.gov.co/images/Estudios_soporte/Estudios_CDMB/1_Parte_Doc1-Entorno_Regional_Santurban.pdf

¹⁷Corte Constitucional de la República de Colombia (2017). Sentencia T-361/17: Derecho de participación en materia ambiental en el marco de la expedición de resolución que delimitó el Páramo de Santurbán. https://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2017/t-361-17.html

¹⁸Ideam (2006). Zonificación hidrográfica de Colombia. Información cartográfica digital, formato shapefile. Bogotá, Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).

¹⁹CAS (2022). Plan de Gestión Ambiental Regional PGAR 2022-2033. Bucaramanga, Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS). https://cas.gov.co/sin-categoria-es/pgar/

²⁰Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (2024). El Almorzadero. Datos generales. https://almorzadero.minambiente.gov.co/index.php/datos-generales/

²¹IAvH (2006). Mapa de ecosistemas de los Andes colombianos para el año 2000, escala 1:250.000. Información cartográfica digital en formato shapefile. Coordenadas planas, origen Bogotá. Bogotá, Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt (IAvH).

²²Vásquez Cerón, Adriana y Buitrago Castro, Andrea C. (2011). El gran libro de los páramos. Bogotá, Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt (IAvH)- Proyecto Páramo Andino, 208 p. http://hdl.handle.net/20.500.11761/31389

²³Ruiz Moreno, Naomi (2024, agosto 5). La comunidad campesina que se reconcilió con el cóndor de los Andes. El Espectador, Bogotá. https://www.elespectador.com/ambiente/bibo/una-comunidadcampesina-que-vive-en-un-paramo-se-reconcilio-con-el-condor-de-los-andes/

²⁴Diazgranados Cadelo, Mauricio (2017). Apuntes para la revisión del estado de conservación y amenaza de los frailejones en Colombia, en: Memorias IX Congreso Colombiano de Botánica. Ciencia en Desarrollo, 8(1), p. 250. https://doi.org/10.19053/01217488.v8.n1.2017.7259

²⁵Zhang, Ce; Atkinson, Peter M.; George, Charles; Wen, Zhaofei; Diazgranados, Mauricio y Gerard, France (2020). Identifying and mapping individual plants in a highly diverse high-elevation ecosystem using UAV imagery and deep learning. ISPRS Journal of Photogrammetry and Remote Sensing, 169, pp. 280-291. https://doi.org/10.1016/j.isprsjprs.2020.09.025

²⁶Bautista Otálora, Victoria Eugenia y Pabón Gélvez, Michelle Camila (2022). La geoeducación como estrategia de abordaje para los conflictos socioeconómicos y socioambientales en el Páramo de Santurbán (Santander-Colombia). Trabajo de grado para optar al título de Trabajadora Social. Bucaramanga, Universidad Industrial de Santander (Escuela de Trabajo Social), 105 p. https://noesis.uis.edu.co/handle/20.500.14071/12119