Por: Alberto López de Mesa E.
Escritor, titiritero
Leer Revista Encuentros #53 completa

En 1971 el presidente Richard Nixon declaró dos medidas que desde entonces determinan en mucho la economía de EEUU y su postura geopolítica, ambas con cínica soberbia imperial: una fue el desligar el dólar de su respaldo en oro sustentando su valor imponiéndolo como la moneda oficial para todas las transacciones petroleras en el mundo, lo que se conoce como “el petrodólar”, la otra fue la Guerra contra las drogas como medida desesperada dada la imprevista e incontrolable adicción a psicotrópicos de muchos estadounidenses de las generaciones de posguerra, acaso propiciado por la compulsividad por competir y consumir a la que los impele el capitalismo impetuoso. Por lo tanto se declaran “drogas ilícitas” la marihuana, la cocaína, el opio, la heroína, y a los países productores de dichos estupefacientes se les exige que prohíban y erradiquen los cultivos de marihuana, de coca, de amapola, que destruyan los laboratorios que castiguen a quienes producen los estupefacientes y sobre todo que combatan a los narcotraficantes que se enriquecen surtiendo la cuantiosa demanda de la adicta sociedad gringa.

Vale decir que así como muchos estadounidenses se han hecho dependientes de psicoactivos, su economía en buena parte es adicta al petróleo, así pues en las dos medidas se reflejan las patologías inherentes al Sistema Capitalista. Y en la reciente violación de la soberanía venezolana quedaron claras las patrañas de la guerra contra las drogas y la avidez de petróleo que padece la economía gringa.

Pues si el imperio USA durante más de siete décadas impuso el dólar sin respaldo en oro y el mundo lo aceptó, sancionó y/o bombardeó a los países disidentes y el mundo obedeció, ahora que Donald Trump en apenas un año, con alevosa soberbia ya ha bombardeado 7 países, seguro de que así ratifica el poderío de EEUU, cuando en realidad está delatando las crisis de un imperio agónico.

Verbigracia, el bombardeo a Caracas y el rapto de Nicolás Maduro en la madrugada del 3 de enero, más que un golpe justiciero pro restaurar la democracia en Venezuela, parece un acto de mendicidad, explico:

Después de años de imponerle sanciones, de incautarle naves, de congelarle cuentas y hasta poner millonaria recompensa por la cabeza de su líder, ahora Washington se porta condescendiente con el gobierno bolivariano, acaso desesperado por llegar a un acuerdo, claramente porque necesita con urgencia el petróleo venezolano para salvar al agónico dólar.

El New York times en su editorial de f in de año revela “que en Washington el Secretario del Tesoro enfrenta una pesadilla, necesita pedir prestado para este año 3 billones de dólares y comprar combustible, solo para mantener las luces encendidas, más como sus clientes habituales no están comprando, se ven obligados a mirar hacia el otro lado, hacia el país que han considerado su mayor enemigo, China.

Que paradójico, Estados Unidos libra hoy contiendas económicas con los dos países que más necesita, China y Venezuela.

El presidente Trump, tan impetuoso como torpe, ni siquiera disimula que no le importan las disputas de los políticos venezolanos, que lo urgente es dominar la economía petrolera de Venezuela.

Creían quienes lideran la mediocre oposición que luego de la captura de Maduro, Estados Unidos forzaría el cambio del a régimen, incluso que reconocería Edmundo Gonzales como presidente mayoritariamente elegido, pero Trump ni sabe quién carajos es ese fulano y tampoco le da bolas a la Nobel de Paz María Corina Machado. Urgido por tener el control de las mayores reservas de petróleo del mundo, 14 optó por hacer acuerdos con la presidenta encargada, suponiendo que sería el camino más rápido, pero por lo visto las cosas no le han salido como suponía, pues los chavistas, actuales gobernantes de la República Bolivariana de Venezuela ganaron un empoderamiento sobre su petróleo porque los gringos cometieron un error años atrás, cuando asumieron que al sancionar el petróleo venezolano el mundo dejaría de comprarlo, pero aún el mundo tiene sed de petróleo y China siguió comprando, y India siguió comprando y lo fatal, no compraron en dólares, Venezuela fue el primer país en comerciar petróleo sin dólar, vendiendo en yuanes chinos y cada vez más en cripto moneda, demostraron al mundo que se puede vender petróleo sin el permiso de Washington.

Lo vergonzante está en que aunque EEUU tiene mucho petróleo en Texas es del tipo ineficiente, crudo, ligero y dulce y requiere modos de extracción anti ecológicas, como el fracking. Las enormes refinerías fueron construidas hace 50 años en las costas del golfo para procesar crudo pesado, ágil y agrio, sin ese petróleo las refinerías quiebran porqué no pueden producir suficiente Diesel y si este escasea la cadena de suministros se detiene. Es por ello que después de la irrupción, diplomáticos gringos están volviendo silenciosamente a Caracas, están emitiendo exenciones a las empresas para que empiecen a bombear de nuevo, ofrecen alivio de deuda, en la práctica están rogándole al régimen que querían derrocar que por favor prendan rápido las bombas, quién lo creyera, el imperio Capitalista, huelga de toda diplomacia mendiga petróleo al gobierno “comunista”.

A dos semanas del operativo en Caracas, en Washington ya nadie se refiere a la República Bolivariana como un narco Estado en incluso, la comisión de justicia del congreso declaró que todas las investigaciones niegan la existencia del tal “cartel de los soles” que en realidad es un calificativo popular por el irrestricto respaldo de la cúpula del Ejército al régimen y que la oposición divulgó como si en verdad los altos mandos militares estuvieran implicados en el tráfico de drogas.

A la larga el más franco fue Trump cuando dijo, “el dictador Maduro nos niega nuestro petróleo y yo lo voy a recuperar”, y eso fue el principal objetivo de la invasión aunque lo omitan los medios de comunicación.