
¿Usted permitiría que su hijo hiciera amistad con un tipo condenado por hacer tratos turbios y mantener relaciones frecuentes con una actriz porno?, o que estuviera procesado por 34 cargos por falsificación de registros comerciales, apropiarse de cerca de cien documentos secretos y no querer devolverlos, conspirar para defraudar a su país, conspirar contra los derechos de otros, incurrir en múltiples tipos penales, perjurio, falsificación, acoso sexual, lenguaje y actos vulgares, posible abuso sexual a menores, estafa…
Seguramente un padre responsable trataría de convencer a su hijo de que no ande con delincuentes. y menos de ese calibre. y, si hablamos de Estados Unidos y del que se trata es de un padre muy conservador, que acude a su iglesia, que cumple con su deber en todo lugar y circunstancia, seguramente estaremos viendo a un republicano puro y casto, con altos principios y valores, que no permitirá, por las buenas o por las malas, que su hijo frecuente a un calavera como el descrito.
En los esos valores estadounidenses son inflexibles blancos, rubios, republicanos, rezanderos, a menos que sean también hipócritas, irascibles, traicioneros, indolentes, capitalistas ‘a muerte’, ladinos, que se santiguan a la luz del día y fornican en lupanares en las negruras de la noche; que reparten regalitos piadosos a los pobres y puñetazos a sus esposas; que ponen una vela a Dios y una al diablo, o un voto al rufián de este cuento, un delincuente probado y condenado, para ponerlo al comando de un país en barrena, que hoy tiene mucho más de vergüenza que de grandeza, y que responde con cinismo e ignominia a los llamados de la humanidad y la historia.
No son todos, obviamente, pero sin duda son la mayoría, porque así lo demuestran las urnas, donde eligen a estos guarros bajo cuya densa y pestilente sombra se acomodan los más lagartos y los más ricos, que se benefician de su irresponsabilidad y de su desprecio por el ser humano, de su ambición sin medida y de su moral podrida. Los lacayos sólo se hincan a rendirle pleitesía y recoger las migajas, pero los multimillonarios bailan alrededor suyo la danza de los millones de dólares, gracias a los millones de idiotas útiles que los elevan al poder para que se hagan cada día más ricos, mientras aquellos siguen siendo cada día más pobres y despreciados.
Eso produce hoy la democracia, pero no sólo en Estados Unidos, porque ese es el mismo desvencijado sistema que elige a Netanyahu, a Milei, a Bukele, a Zelenski, a Meloni; que le abre cada vez más espacio a los candidatos nazis en Alemania, que se encorva ante las ínfulas imperiales de Putin o Xi Jinping. La misma democracia mustia que calló ante el genocidio en Gaza, la democracia envilecida de Venezuela, o la que vio caer a Allende, Roldós y Torrijos, en una seguidilla humillante de asesinatos, para burlarla cuando Latinoamérica empezó a escribir la historia con la izquierda.
Y es esta misma Latinoamérica la que el patán, en su discurso de posesión, dijo que no necesita, y que tiene bajo amenaza para robarse (otra vez) el Canal de Panamá, militarizar la frontera mexicana, aumentar aranceles y expulsar a los migrantes latinos. Tendremos que lidiar con este bribón en la Casa Blanca, sin que importe el mundo ni, tanto menos, la decencia. Ahora sí, oficialmente, desde el 20 de enero de 2025 tenemos a un delincuente representando no a la mayor potencia, sino a la mayor decadencia del planeta.




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